Siete punto uno… cuando la vida te sacude.
19 de septiembre de 2017... el día que la tierra se estremeció bajo mis pies. Contrario al miedo y la angustia, los sismos siempre me habían provocado una especie de emoción y hasta cierto punto que quizás aún no logro comprender con exactitud, de felicidad y excitación, creo que para mí los temblores significaban un acontecimiento natural del cual yo era testigo y que estaban llenos de misterio, de energía y de vida, como si se tratara de un eclipse, de una aurora boreal, del avistamiento de una estrella fugaz o hasta de un amanecer; y es que en el caso de los sismos me gustaba la idea de sentir el movimiento de la tierra bajo mis pies y de que todo se sacudiera un poco; me recordaban la idea de que hasta el planeta es un ser vivo que respira, se mueve y necesita reacomodarse, y que así como cualquier ser animado que conozco, la tierra también se enoja, se enferma, se enfurece y se muere. Recuerdo muy bien que de más chico no entendía el pánico de mi abuelita (q.e.p.d.) c...